Fue un caso que conmovió al norte de Santa Fe. Lorenzo “Lolo” Regonat Braidot, tenía sólo 5 años, y un día cualquiera cayó al piso de su patio cuando jugaba y nunca más despertó. Su estado fue irreversible y a partir de allí sus padres autorizaron la ablación de órganos y comenzaba una historia única para el país.

En un primer momento los médicos y la familia creyeron que la lesión era por un traumatismo de cráneo producto de una caída, pero luego los profesionales del Hospital de Reconquista concluyeron que se trató de un aneurisma. El diagnóstico de los médicos finalmente concluyó en la muerte cerebral de «Lolo», y desde ese momento los padres tuvieron la posibilidad de decidir por la donación de algunos de sus órganos. Con un profundo dolor en el alma aceptaron, aún shockeados por la noticia. Lolo iba a seguir viviendo en otras personitas.

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Y así fue…

Cerca de las 10 de la mañana de ese jueves 18 de julio, 4 aviones llegaban al aeropuerto Reconquista con profesionales del INCUCAI (Instituto Nacional Central Único Coordinador de Ablación e Implante), del Hospital de Pediatría “Garrahan” y de la Fundación “Favaloro” para llevar a cabo la ablación de órganos del pequeño Lorenzo “Lolo” Regonat, de 5 años de edad, quien se encontraba internado en el Hospital Central Reconquista “Olga Stucky” de Rizzi con “muerte cerebral” tras sufrir un aneurisma cerebral en su domicilio.

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El operativo fue con una logística sin precedentes en la ciudad de Reconquista, donde intervinieron cuatro aeronaves, decenas de profesionales médicos y enfermeras, y miembros de las fuerzas de seguridad.

Minutos después de las 11 de la mañana, en el Hospital Reconquista comenzó la ablación múltiple de órganos del pequeño Lorenzo, y finalizó en horas de la siesta luego de varias horas de trabajo por parte de todo el equipo médico.
Una vez concluida la ablación, cada avión se dirigió a un lugar distinto para que otra persona sea receptora de un órgano.

A tres años de aquel acontecimiento Lolo sigue vivo en muchos niños, y en toda una comunidad que no lo va a olvidar.

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