El base de San Martín de Corrientes, «Gastoncito» García será intervenido quirúrgicamente de su tobillo derecho. Hace un año se operó el otro tobillo por «sobrehueso», y ahora le detectaron lo mismo.

 

Actualmente se encuentra en la localidad santafesina de Esperanza, sobrellevando la cuarentena por el COVID-19.

Anteriormente estuvo dos meses en su Reconquista natal y luego se trasladó a Esperanza para estar junto a su novia, además para realizarse unos chequeos médicos, a un año de la operación en uno de sus tobillos.

“Estamos haciendo los chequeos con el tobillo que me había operado y ahora con el otro. Vine a ver si hay que operarlo o no”, explicó Gastón.

“El tobillo izquierdo está bien, era solo sobrehueso lo que tenía, producto de los esguinces de años anteriores. Ahora me salió lo mismo en el otro y con todo esto que no se sabe cuándo arranca la Liga, estamos viendo si es mejor hacer una operación ahora, tener el mismo tiempo de recuperación y ver cómo manejarlo.

De darse, son tres o cuatro meses de recuperación, volvería en octubre o noviembre que es –más o menos- cuando arrancaríamos la pretemporada” .

y si bien no lo hizo en el inicio de la nota, en el final confirmó: “la decisión de operarme prácticamente está, faltan un par de cosas, pero lamentablemente creo que me voy a tener que intervenir nuevamente y tratar de volver lo más rápido”.

La Cuarentena

“La tomé bien, nunca pensé que iba a ser tan larga. Por suerte me agarró en mi casa, en Reconquista. Mi papá (Diego) es técnico de básquet de allá -de Unión Avellaneda- así que acondicionamos en casa y realicé algunos trabajos físicos.

En la parte física estoy bien, pero lo que extrañaba la cancha de básquet era una locura: no te dejaban salir de la casa, no te podías ir a tirar al aro. Por suerte en Esperanza hace tres semanas que ya estamos haciendo cancha, tiramos al aro, fundamento. Acá está Emiliano Basabe y estamos yendo a entrenar a Alma Juniors que es donde jugamos hace un tiempo”.

Balance

En cuanto al balance del año interrumpido por el COVID-19, dijo: “lo que lamentamos es no poder darle un cierre al primer año. Se armó un buen grupo, una linda idea de juego donde todos sabíamos el rol dentro del equipo, pero queda el sabor amargo de no saber cómo terminaste la Liga, si te daba para terminar en algún puesto para jugar Sudamericana o Liga de las Américas, algo que nunca jugué y tenía ganas de hacerlo.

Sabemos que tenemos una base para el año que viene, muchos jugadores con contrato, así que me deja tranquilo que tenemos otro año para trabajar de la misma manera y creo que nos va a ir mejor.

Pero el balance es muy positivo, el grupo que se hizo fue muy bueno y la idea de Diego (Vadell) creo que fue la exacta para cada uno.

Si bien tuvimos algunos traspiés, nos recuperamos rápido, hicimos una localía fuerte, nos queda ese sabor amargo pero sabemos que la temporada que viene la vamos a arrancar con más energía, sabiendo el sistema de Diego vamos a entrar en ritmo mucho más rápido, así que tenemos que aprovechar eso y arrancar bien la temporada que viene”.

Desempeño

«Fue bueno. Si bien arranqué un par de pasos atrás que mis compañeros, la idea de juego me permitía adaptarme mucho más rápido, mis compañeros me tuvieron la paciencia que necesitaba para esos primeros partidos donde no me sentía seguro por mi tobillo; la gente del club te hace sentir ese apoyo, la Comisión Directiva, el cuerpo médico, técnico, es muy bueno y te hace trabajar con tranquilidad”.

Su rol en el equipo

“Es algo que lo venía haciendo en Argentino de Junín, es parte de mi esencia”.

El Entrenador

Finalmente describió el trabajo del entrenador Diego Vadell, quien tuvo su primera experiencia como coach principal, “Si bien es nuevo para el puesto, fue asistente muchos años y tiene la parte estadística muy afianzada”. También valoró la labor de sus asistentes correntinos, Ariel Checenelli y Gabriel Revidatti.

 

Fuente: La Red Deportiva (La Red Corrientes 107.1 MHZ).

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