El Equipo Socioeducativo del Ministerio de Educación de la provincia hizo un balance de las situaciones de vulnerabilidad que se atravesaron este año en el marco de la pandemia y adelantaron estrategias.

El trabajo a distancia, a veces virtual y otras de manera analógica esporádica, trajo dificultades en todos los niveles educativos. Tanto estudiantes como docentes buscaron estrategias para esquivar los problemas tecnológicos y de conectividad. Uno de los aspectos más complicados de sostener y cultivar son los vínculos, la confianza y el afecto que se construyen en la participación diaria en las escuelas. Los registros de las situaciones de vulneración de derechos que, antes de la pandemia, se detectaban en las instituciones educativas a través de docentes y no docentes en representación del Estado, hoy han disminuido de forma considerable.

Ante esos hechos que afectan a niños y adolescentes, las acciones de acompañamiento y contención las lidera el Equipo Socioeducativo del Ministerio de Educación de Santa Fe, que se terminó de conformar hace dos meses. Hoy, a cargo de Vanina Flesia como coordinadora provincial, Leandro Solís como subcoordinador del centro y norte de la provincia (regionales I, II, III, IV y IX) y María Fernanda González subcoordinadora del sur (regionales V, VI, VII y VIII). En diálogo con UNO Santa Fe, hicieron un análisis del abordaje que se realizó este año y describieron el panorama en el que se encuentra el estudiantado.

Informaron que en el 2019 se atendieron desde el área 6.777 situaciones de vulnerabilidad. Y aclararon que están en proceso de elaboración de un informe hasta agosto, que si bien no está finalizado, pueden «expresar las primeras impresiones» con los números parciales. Flesia describió: «En lo que va del 2020, en medio de la pandemia y con información todavía por procesar de cinco regionales, tenemos 768 situaciones. Entendemos que los reportes han bajado, se exponen menos situaciones y es algo para pensar. Lo que no bajó y de hecho subió, y muestra las dificultades de la pandemia, es la categoría «abandono», es lo que estamos trabajando con intensidad, será el eje en adelante. El aislamiento trajo pérdida de contacto, de conectividades, y muchos otros problemas».

Solís, por su parte, explicó: «Hasta el momento manejamos 24 categorías, las seis primeras son transversales y hacen a todo el sistema educativo. La primera son las inasistencias reiteradas, es la pérdida de la continuidad en relación a la pandemia, problemas que se están disparando, por la pérdida del vínculo. Esta categoría se suma al abandono escolar, que tiene que ver con mantener el vínculo pedagógico entre las familias y las instituciones, hay una gran dificultad de las familias «de hacerse cargo», de mantener el contacto sistemático, del cumplimiento asistencial; la figura de la docente como mediadora permite que haya más contención».

«Las otras situaciones o categorías tienen que ver con la salud, y con la violencia de género, familiar y abusos sexuales, que el año pasado han venido con volúmenes bastante altos. Lamentablemente este 2020 vemos que el contexto de pandemia puede haberlo agudizado por el encierro. Pensamos que se van a ir presentando estas situaciones a medida que pase el tiempo», agregó.

En relación a otro tipo de situaciones, Solís apuntó: «Hay otras que son menos transversales, más focalizadas, y se pueden articular en algunos territorios porque surgen en un determinado lugar y no en otros. Por ejemplo, la presencia de armas en las escuelas, que este año bajó obviamente; o la falta de documentación de chicos que lo trabaja la regional correspondiente y explica el contexto social de una región. Hay algunas otras muy puntualizadas, que están vinculadas a la salud mental».

Abuso sexual y violencia familiar

Desde el Equipo Socioeducativo se destacó que hubo situaciones que se fueron develando en diferentes contextos, por ejemplo en ruedas de convivencia. «A partir de allí se hace acompañamiento y se activa el protocolo de ayuda. En las áreas donde esto no se sostuvo porque no se podía participar a través de la conectividad, entonces pedimos que se formalicen visitas e intentar que de alguna forma haya contacto con las familias para ir conociendo aquello que no está visible», detalló Flesia.

Y González agregó: «Algunas de las situaciones fueron denunciadas por algún familiar, cuando fueron a retirar un bolsón de comida, la tarea o un cuaderno. Ahí cuentan de una sobrina o un nieto. Entonces también estuvimos aceitando mecanismos de que estas declaraciones, que en otros momentos las hacía dentro de la escuela el mismo chico, ahora se reciben de adultos de la familia que se acercan al establecimiento educativo».

Balance y estrategias

En relación a las distintas etapas de trabajo, Flesia detalló: «Estamos reforzando la institucionalidad. Nos encontramos con una red muy diversa y cada regional tenía una forma de trabajo distinta, y no había lineamientos claros. Nos propusimos en primera instancia tener una mejor respuesta hacia el exterior y hacia adentro con los diferentes organismos y ministerios, por eso designamos los coordinadores de los equipos socioeducativos y fuimos teniendo las primeras reuniones».

«En marzo, abril y mayo llegaron las situaciones. Ahora, se buscan», destacó González. «Si estamos ante una situación de abandono, no nos quedamos en el dato estadístico, sino que vamos a buscar la causa, porque cuando encontrás el motivo, nos encontramos con los derechos vulnerados».

Por último, sobre los casos que atendieron, destacó: «En esa búsqueda estamos viendo un rápido proceso para detener a quienes son perpetradores de abusos, porque desde el Ministerio de Educación hacemos la denuncia al Ministerio Público de la Acusación a través de mail y de manera acelerada y hay muchos autores de abusos presos en menor tiempo que otros años».

 

Fuente – Departamental del Norte

 

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