Desde el lunes 7 hasta el viernes 11 de noviembre, el obispo diocesano, Mons. Ángel José Macín, participara de la 121° Asamblea Plenaria del Episcopado Argentino, en la Casa de Retiros “El Cenáculo”, en la localidad de Pilar, Buenos Aires.

La misma es presidida por el presidente de la Conferencia Episcopal Argentina y obispo de San Isidro, Mons. Oscar Ojea junto a la Comisión Ejecutiva. Han sido convocados 96 obispos de todo el país, y se encuentran invitados el Nuncio Apostólico Mons. Miroslaw Adamczyk, 41 obispos eméritos y 2 obispos electos.

El obispo de San Isidro y presidente de la Conferencia Episcopal Argentina (CEA), monseñor Oscar Vicente Ojea, celebró la misa de apertura de la 121ª Asamblea Plenaria en la capilla de la casa de retiros “El Cenáculo», de Pilar, donde recordó que “abrir y no cerrar es el camino de la identidad eclesial” y subrayó: “Es lo propio de una Iglesia en salida que busca penetrar la nueva cultura con la frescura del Evangelio”.

En el inicio de la homilía, el obispo sanisidrense, invitó a sus hermanos en el episcopado a “cuidarse mucho de no ser obstáculo para que los demás puedan seguir caminando y avanzando en su camino de maduración humana y cristiana”.

“La profunda división en la que vivimos como sociedad, advirtió, es un motivo de escándalo y es causa de perplejidad para muchas personas” y lamentó: “La pandemia no nos dejó un mundo mejor, sino una nueva pandemia de graves desequilibrios y rupturas”.

El presidente de la CEA precisó que “la cuestión que más nos aflige en este tiempo son las hondas fracturas en el cuerpo social. Muchos creen que la identidad se construye diferenciándonos, marcando nuestra diversidad en el modo de pensar y de sentir con el otro”, aseguró.

Monseñor Ojea sostuvo que “la experiencia del Sínodo nos va mostrando que nuestro pueblo necesita ser escuchado, no solo para recibir repuestas sino sentirse escuchado”.

“Frente a un panorama lleno de contradicciones fuimos testigos de la enorme cantidad de fieles que -después de la pandemia- peregrinaron a nuestros santuarios a lo largo del país”, tales como las manifestaciones de fe popular en Catamarca, Salta, Itatí, San Nicolás y Luján, entre otras.

 

“Quiera el Señor que podamos dejarnos interpelar por el eco de la voz de Dios que aquí resuena sacramentalmente. Una oración más intensa, una escucha más decidida de la realidad, junto con el discernimiento comunitario, que alcanzaremos por medio de un diálogo sincero entre nosotros, puedan ser el modo de encontrar el camino en la oscuridad”, planteó.

Las sesiones comenzaron durante la tarde del lunes con el habitual intercambio pastoral donde los Obispos de las distintas regiones del país comparten las realidades de la evangelización y desafíos que se presentan en este tiempo. Además, reflexionarán aspectos que tienen que ver con la vida de los Presbíteros y recibirán para su debate y aprobación el plan de Formación para los Seminarios. Se debatirán a lo largo de esta semana el documento para el itinerario para la Formación de los Catequistas, textos litúrgicos presentados por la Comisión Episcopal de Liturgia y avances en el camino de reforma económica que lleva adelante la Conferencia Episcopal.

Invitamos a todo el pueblo de Dios a rezar por los Pastores reunidos en comunión, pidiendo que el Espíritu Santo renueve en ellos la fraternidad, y esta Asamblea de frutos abundantes para una fecunda evangelización.

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