Así lo expresó Yasmín, que en noviembre de 2018 se desplomó desde el hotel Castelar. También hablamos con su mamá, Macarena Toledo: «Nada ni nadie nos va a poder parar», asegura, esperanzada.

El 21 de noviembre de 2018, Yasmín cayó del cuarto piso del hotel Castelar mientras visitaba Santa Fe desde Reconquista, en una excursión con sus compañeros de escuela. Desde entonces, se inició para ella y su familia un camino muy arduo que en un principio incluyó terapia intensiva y que hoy requiere de rehabilitación.

Y en ese camino, cada pequeño o gran logro se celebra. Como el de hace unos pocos días, cuando Yasmín volvió a andar en bicicleta después de un año y nueve meses.

“Yo pensé que me había olvidado de andar en bici”, le dijo a su papá, feliz, una vez que lo consiguió, y él le contestó: “Vos no te olvidaste de nada. Falta perder un poco el miedo, y lo vamos a trabajar todos juntos como trabajamos tu recuperación”.

Tal es el relato que hace de ese momento inolvidable Macarena Toledo, mamá de Yasmín, quien confesó: “A mí me cuesta un poco soltarla. Yo quedé con el corazón en la boca”.

Mientras tanto, Yasmín festeja: “Fue algo lindo para mí andar en bicicleta, hacer lo que me gusta”, y anticipa: “Ahora quiero caminar”.

Más adelante, la nena agradece a todos los médicos que la trataron. “Ellos fueron los responsables de que esté acá, que esté viva y que pueda seguir con mi vida”. Y también a sus hermanos: “Me sacan una sonrisa cuando estoy triste. Entonces me ayudan mucho”.

Pandemia y rehabilitación

Para Macarena, la pandemia no representa ningún obstáculo para continuar con la rehabilitación de su hija. Ni siquiera se lo plantea como tal. “No hay palabras para explicar lo que nosotras logramos juntas”, recuerda.

“A veces nos quejamos de tantas cosas que no significan nada. Lo único que no tiene solución es la muerte. Mientras estemos bien del corazón y la cabeza, nada ni nadie nos va a poder parar”.

 

Fuente – LT10.com.ar

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