Un estudio revela que el parecido entre estas personas no sólo es físico: también está en el ADN y podría afectar a otras áreas, como el comportamiento

En 1999, el fotógrafo canadiense François Brunelle inició un proyecto cuyo objetivo era retratar a personas que tuvieran un gran parecido físico sin ser parientes. Parecía una tarea complicada, pero a lo largo de estos años, el artista ha logrado reunir a decenas de estos ‘dobles’ que, aunque vivan a miles de kilómetros de distancia, perfectamente pueden pasar por gemelos. Ahora, una investigación ha conseguido desvelar el misterio de la existencia de esas ‘réplicas’ humanas: el parecido no solo es físico, sino que también está en su ADN.

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