Con feria de emprendedores, música y un nutrido número de familias participando, Villa Ocampo celebró el 143 aniversario de su fundación.

Compartimos el discurso del intendente Enrique Paduan:

«Este año los ocampenses nos encontramos reunidos para celebrar el cumpleaños 143 de nuestra ciudad; nos toca hacerlo en un momento muy especial debido a la pandemia que hemos y estamos atravesando, donde muchos de nuestros ciudadanos perdieron sus vidas por lo cual vayan nuestras condolencias para sus familiares y seres queridos e invitar a todos a continuar cumpliendo con los protocolos vigentes para seguir cuidándonos debido a que nada termino, por lo tanto, el cuidado individual hace a la protección colectiva. También es momento para reflexionar sobre esto y recordar nuestro pasado para poder entender el presente y proyectar un futuro cada vez más inclusivo, con mayores posibilidades de desarrollo para todos.

Desde una mirada retrospectiva podemos observar que, con 143 años de historia, Villa Ocampo no escapa a la lógica de una comunidad viva, activa, en permanente evolución; con períodos de expansión y otros de crisis, generándose nuevas oportunidades.

El aún hoy sorprendente período fundacional, donde la Colonia de Don Manuel Ocampo Samanés se convirtió en un punto referencial de una Argentina moderna, inserta en el modelo de país de la Generación del ’80, que impuso un rápido crecimiento económico y poblacional, así como una profunda transformación social.

Entrado en crisis ese proceso, le siguió un período de reconversión productiva de la mano de otro intrépido visionario, Don Francisco Conti, impulsor de industrias que por décadas marcaron el destino productivo de Villa Ocampo y la región. Contemporáneo a ello debemos mencionar la presencia de la empresa La Forestal con su ferrocarril y puerto; y un emprendimiento asociativo surgido desde el campesinado como lo fue la Unión Agrícola de Villa Ocampo.

Ya en la década del ´60, en coincidencia con la declaración de ciudad, se inició un período de modernización del sector comercial y fundamentalmente de servicios, impulsada por una generación de jóvenes dirigentes que dejaron su marca en varias instituciones de la comunidad. Esa dirigencia tuvo que afrontar la primera gran crisis de la producción tradicional, provocando un grito de rebeldía que se conoció como el Ocampazo; pero que terminó siendo la antesala de un largo proceso de agonía que, con altibajos, tuvo su inevitable corolario al iniciarse la segunda década de este nuevo milenio.

Ya no era posible mantener con permanente intervención estatal una actividad productiva que año tras año perdía rentabilidad; máxime, si los pocos momentos de crecimiento no fueron aprovechados para incorporar valor a esa antigua producción primaria y tradicional, sumado a políticas nacionales erráticas que afectaron particularmente a nuestra ciudad, como el fracasado proyecto de la alconafta en la década del ´80 o el alto endeudamiento de las economías regionales en los ’90.

Todo ello nos puso en el gran desafío de planificar una renovación de la matriz productiva que, necesariamente, debe ir acompañada por un cambio de mentalidad; especialmente en quienes fuimos protagonistas de todo el proceso anterior, y genera en nosotros añoranzas de tiempos que no volverán. Son las nuevas generaciones de jóvenes emprendedores, productores agropecuarios, comerciantes y dirigentes institucionales que, sin olvidar, alejados de cualquier compromiso sentimental con el pasado, nos están marcando el camino a seguir.

Estos tiempos también nos imponen un nuevo rumbo en la gestión municipal, más integrada a otros municipios, más abierta a los grandes lineamientos de políticas públicas que se están impulsando a nivel país y mundial, como la Agenda Global 2030 para el Desarrollo Sostenible de los Pueblos, cuyos objetivos y metas apuntan a erradicar el hambre y lograr la seguridad alimentaria; garantizar una vida sana y una educación de calidad; lograr la igualdad de género; asegurar el acceso al agua y la energía sustentable; promover el crecimiento económico sostenido; adoptar medidas urgentes contra el cambio climático; promover la paz; facilitar el acceso a la justicia y fortalecer una alianza mundial para el desarrollo sostenible.

Bajo este nuevo paradigma de gestión pública, desde febrero de este año 2021 Villa Ocampo se incorporó a la Red Argentina de Municipios Frente al Cambio Climático; una coalición de más de 240 municipios argentinos que coordinan e impulsan planes estratégicos para abordar tres aspectos de la acción climática: la mitigación del cambio climático, la adaptación a los efectos adversos y el acceso universal a energía segura, limpia y accesible.

Y en este mismo mes de noviembre hemos concretado la incorporación de nuestra ciudad a la Asociación Internacional de Ciudades Educadoras; una red de casi 500 gobiernos locales de todos los continentes que entiende a la ciudad como un ambiente global de educación y aprendizaje. Desde esta perspectiva, se considera que la educación de niños, jóvenes y ciudadanos en general no es sólo responsabilidad de los estamentos tradicionales, sino que también lo es de los municipios, asociaciones intermedias, instituciones culturales, empresas con voluntad educadora, entre otros actores de la comunidad.

Y precisamente, este 30 de noviembre, día del aniversario de Villa Ocampo también es el Día Internacional de la Ciudad Educadora; este año bajo el lema: “La Ciudad Educadora no deja a nadie atrás”, evocando uno de los principios fundamentales de la vida y de los derechos de todas las personas: garantizar la equidad y la inclusión de todos.

En este nuevo cumpleaños de Villa Ocampo, además, conviene recordar lo que fue, es y evidentemente seguirá siendo una política de estado para la ciudad, su puesta en valor del desarrollo ecoturístico y particularmente, su compromiso con la conservación a largo plazo de los humedales en que está incluida, y que sin dudas la definen.

Villa Ocampo es la creadora y sede natural de la fiesta nacional de los humedales, es también la sede permanente del Foro Nacional de Humedales, es miembro del Comité Intersectorial de Manejo del Sitio Ramsar del Jaaukanigás, tuvo a su cargo el último período de la Secretaria Técnica de este Comité, lidera el Foro para el Desarrollo Ecoturístico del Jaaukanigás, y organiza de manera periódicas diferentes talleres que se enfocan en las problemáticas más actuales para la conservación y el manejo racional de los mismos.

Tristemente, en esta ocasión la fecha de nuestra celebración máxima coincide con la casi segura pérdida de estado parlamentario de/los proyecto/s de presupuesto mínimos para la conservación de los humedales en Argentina. Dejando en claro que la mayoría de las actividades negativas que se desarrollan en estos ambientes, y que afectan no solo al ecosistema sino también a nuestras posibilidades de desarrollo a futuro, ya se encuentran taxativamente prohibidas por otras normativas, la sanción de esta Ley de presupuestos mínimos es cada vez más urgente.

La ley de protección de los humedales no es tan importante por lo que prohíbe, sino por lo que propone y financia. De nada valen las leyes si no existen los fondos para aplicarlas, y ese debería ser el principal producto de la normativa propuesta, pero la reticencia a verse obligados a imputar presupuesto por un lado, y el temor infundado de algunas jurisdicciones con respecto a limitaciones a la producción, hacen que nuevamente se vuelva a fojas cero.

En pocos meses planeamos discutir nuevamente de manera presencial, si las condiciones sanitarias lo permiten, todas las cuestiones que en el marco de un nuevo Foro Nacional planteen los responsables de estas áreas de conservación del país y la región. El gran desafío en este caso será, además del tratamiento de las cuestiones coyunturales que a cada uno aquejan, poner en agenda local, provincial y nacional, el impulso y la definitiva sanción de una Ley de Humedales que, de una buena vez, establezca los mecanismos para trabajar de manera sustentable sobre estos ambientes. En otras palabras, comprender que no es la naturaleza la que nos necesita a nosotros y nos puede esperar, sino que nosotros la necesitamos a ella indefectiblemente, ya no podemos esperar más.

En este 143 aniversario, nuestra ciudad se compromete entonces a seguir apuntalando este proyecto de preservación ambiental y ecoturístico, además de involucrarnos decididamente en la Red Argentina de Municipios frente el Cambio Climático y desde La Asociación Internacional de Ciudades Educadoras nos sumamos a la celebración del su Día Internacional; y para cerrar decir: ¡Feliz 143 años querida comunidad ocampense! «

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