Los Representantes de la Comunidad de los Hospitales Públicos de la provincia de la Santa Fe con el interés de sumarse a la construcción de una ley de salud provincial, elaboramos colectivamente un documento donde destacamos la importancia de la participación de las instituciones organizadas de la comunidad  en la vida hospitalaria y en la definición cotidiana de las políticas de Salud. En ese sentido, y con más de 25 años de trayectoria en cada hospital, promovemos la figura y el rol representativo que detentamos.

“Sostenemos la importancia de la participación de las formas de organización que la sociedad se da en defensa de sus intereses sin lugar a dudas, el movimiento de mujeres con su fuerza e impacto en la realidad, es una muestra de la importancia de canalizar las energías de quienes quieren poner en discusión aspectos de la realidad cotidiana. Son los movimientos sociales en todas sus expresiones, los que han puesto en discusión temas que ni el Estado ni el Mercado han priorizado”.–fundamentó Mariano Figueroa uno de los firmantes-

Este aporte al proyecto de una nueva ley de salud provincial que impulsan los diputados (Bonfatti, Gutiérrez y Drisun) implica involucrarnos y apelar a ampliar las bases de discusión en pos de volcar la experiencia acumulada en la defensa de los derechos de los ciudadanos, pacientes y usuarios, como aportar a mejorar la calidad de atención de nuestra salud pública.

Abiertos y convencidos de la importancia de la participación de la comunidad en la construcción de las políticas sociales y sanitarias, impulsamos las reformas que amplíen derechos y mejoren la calidad de vida de cada santafesino.

Firmantes

Santa Fe: Susana López, del Hospital Sayago; Francisco Zanotti, del Vera Candioti; Carlos Verón, del Hospital J. M. Cullen; Mariano Figueroa, del Hospital Iturraspe; Oscar Cadena, del Mira y López; Fabiana Roa, del Hospital de Niños Dr. Orlando Alassia. Recreo: Claudio Tacca, del Protomédico. Oliveros Maximiliano Rodríguez. Rosario: Mónica Lenoci, Hospital de Niños Zona Norte. Víctor Gaúna, de Grandero de Baigorria. Laura Mai, Reconquista. Javier Barbona, de Vera. Tomás Morales, de Casilda. Ricardo Crocce, Helvecia.

Cámara de Diputados

Sr. Presidente

Dr. Antonio Bonfatti

 

Los Representantes de la Comunidad de los Hospitales Provinciales de la Provincia de Santa Fe, abajo firmantes, venimos a solicitar se tenga en cuenta las modificaciones que a continuación fundamentamos, al proyecto de ley del Sistema Público de Salud, Bonfatti-Gutierrez.

Fundamentación

El por qué de la participación social institucionalizada

Uno de los padres de la Sociología, Émilie Durkheim desarrolló el concepto de anomia, demostrando en “El suicidio” que los vínculos sociales, cuando se debilitan, hacen que la sociedad pierda su fuerza de integración generando fenómenos como el suicidio. Tal vez hoy, con el florecimiento de los “nuevos movimientos sociales, estemos buscando nuevas formas de participación en las que nos sintamos protagonistas de nuestra propia historia.

El 12 de Setiembre de este año, se cumplen 40 años de la Declaración de Alma Ata, que se redactó en lo que fuera la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas. Aquella declaración expresó en su primer punto: “La Conferencia reitera firmemente que la salud, estado de completo bienestar físico, mental y social, y no solamente la ausencia de afecciones o enfermedades, es un derecho humano fundamental y que el logro del grado más alto posible de salud es un objetivo social sumamente importante en todo el mundo, cuya realización exige la intervención de muchos otros sectores sociales y económicos, además del de la salud”.

Si bien creemos que aquella definición estática e inalcanzable ha sido ampliamente superada, sigue vigente la necesidad del compromiso de todos los sectores sociales para que el Derecho a la Salud sea una realidad. Hoy sabemos que ese completo bienestar… ocurre en algunos momentos de la vida y que no hay una línea divisoria clara entre salud y enfermedad. Es más, recién en estos días la OMS quitó a la transexualidad del listado de enfermedades mentales, lo que nos está mostrando lo lento de los cambios en nuestras concepciones de salud y enfermedad.

En su segundo punto expresaba que “La grave desigualdad existente en el estado de salud da la población, especialmente entre los países en desarrollo y los desarrollados, así como dentro de cada país, es política, social y económicamente inaceptable y, por tanto, motivo de preocupación común para todos los países”. Nuestro país, inserto en el continente más desigual del planeta, no escapa a esta diferencia entre quienes tienen recursos y quiénes no. La discusión sobre el aborto, puso de manifiesto las disparidades del acceso de aquellas mujeres con recursos y el riesgo de muerte de quienes no los tienen.

El punto cuarto sostiene que “El pueblo tiene el derecho y el deber de participar individual y colectivamente en la planificación y aplicación de su atención de salud”.

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Han transcurrido cuarenta años desde que 134 países, 67 organismos internacionales y varias ONG convocados por OMS y UNICEF juntas, reclamaron la necesidad del compromiso del Pueblo. http://www.promocion.salud.gob.mx/dgps/descargas1/promocion/1_declaracion_deALMA_ATA.pdf

25 años después, de aquel histórico encuentro en la localidad de Alma Ata, la OMS sostenía que el lema “salud para todos” utilizado en la declaración “ha sido la víctima de simplificaciones conceptuales y facilismos coyunturales condicionados por un modelo hegemónico mundial, aunque ya irremediablemente obsoleto, que confunde la salud y su cuidado integral con una atención médica reparativa y centrada casi en forma exclusiva en la enfermedad”.

“Tampoco se comprendió, por nuestras deformaciones profesionales, que la salud es una realidad social cuyo ámbito no puede ser separado con nitidez de otros ámbitos sociales y económicos y que, por lo tanto, no debe circunscribirse a un sector administrativo burocrático del Estado”.

Se seguía sosteniendo que “Lo que sí fue muy claro, pero sigue siendo muy mal entendido, es la responsabilidad y el deber de todos —personas, grupos sociales y la ciudadanía en general— de cuidar de modo activo de su salud individual y colectiva”. Este término “Salud Colectiva” ha dado impulso a una corriente latinoamericana muy fuerte, un nuevo paradigma al decir de Everardo Nunes. En tanto Paim y Almeida Filho concluyen que la salud colectiva es un movimiento ideológico contrahegemónico comprometido con la transformación social.

En aquel documento, a 25 años de Alma Ata, se quejaban que las personas siguieron siendo consideradas “como recipientes pasivos… de atención médica reparativa orientada en enfermedades específicas.” Aquí se empezó a hablar de que “El cuidado denota relaciones horizontales, simétricas y participativas; mientras que la atención es vertical, asimétrica y nunca participativa en su sentido social. El cuidado es más intersectorial y, en cambio, la atención deviene fácilmente no sólo en sectorial sino en institucional o de programas aislados y servicios específicos”. En aquel momento David Tejada de Rivero, sub director de OMS, pedía “devolver” el poder a la ciudadanía.

En el año 1986, se redactó la carta de Ottawa, fruto de la Primera Conferencia Internacional de Promoción de la Salud. La misma expresa que “La promoción de la salud consiste en proporcionar a los pueblos los medios necesarios para mejorar su salud y ejercer un mayor control sobre la misma. El documento, define a la salud como “…fuente de riqueza de la vida cotidiana. Se trata por tanto de un concepto positivo que acentúa los recursos sociales y personales así como las aptitudes físicas… la promoción de la salud no concierne exclusivamente al sector sanitario”. http://www1.paho.org/spanish/HPP/OttawaCharterSp.pdf

Habla de los prerrequisitos: “Las condiciones y requisitos para la salud son: la paz, la educación, la vivienda, la alimentación, la renta, un ecosistema estable, la justicia social y la equidad”.

“El sector sanitario no puede por sí mismo proporcionar las condiciones previas ni asegurar las perspectivas favorables para la salud y, lo que es más, la promoción de la salud exige la acción coordinada de todos los implicados: los gobiernos, los sectores sanitarios y otros sectores sociales y económicos, las organizaciones benéficas, las autoridades locales, la industria y los medios de comunicación”.

En otro párrafo la Carta sostiene: “Los lazos que, de forma inextricable, unen al individuo y su medio constituyen la base de un acercamiento socio-ecológico a la salud. El principio que ha de guiar al mundo, las naciones, las regiones y las comunidades ha de ser la necesidad de fomentar el apoyo recíproco, de protegernos los unos a los otros, así como nuestras comunidades y nuestro medio natural”.

Y en un párrafo absolutamente esclarecedor Ottawa sostiene: “La promoción de la salud radica en la participación efectiva y concreta de la comunidad en la fijación de prioridades, la toma de decisiones y la elaboración y puesta en marcha de estrategias de planificación para alcanzar un mejor nivel de salud. La fuerza motriz de este proceso proviene del poder real de las comunidades, de la posesión y del control que tengan sobre sus propios empeños y destinos”.

Es interesante releer el compromiso que asumieron los firmantes de la Carta entre los que está el reconocimiento de que la comunidad es el portavoz fundamental en materia de salud, condiciones de vida y bienestar en general… y a compartir el poder con el pueblo.

Ha pasado mucha agua bajo el Puente: no sólo ha caído el muro de Berlín, ya no existe al URSS, sino que se han afianzado los movimientos sociales. Tal como lo sostiene Habermas hay tres poderes, el Estado con su poder administrativo; el Mercado con su poder económico y la sociedad civil con el poder de la solidaridad. Cohen y Arato, promueven un acuerdo entre la sociedad civil y el Estado, ya que la alianza de los ´90 entre el Mercado y el Estado ha afianzado una concentración de capitales a nivel mundial que ha hecho que el 1% posea la misma riqueza que el 99% “restante”. Han sido también Cohen y Arato, los que en su trabajo “Sociedad Civil y teoría política” rescatan que ha sido la Sociedad Civil la que ha puesto en la agenda, temas que ni el Estado ni el Mercado proponían. Es así como el movimiento por los derechos civiles en EEUU agendó la problemática de la raza negra, han sido los ambientalistas los que han colocado a la ecología en la agenda cotidian, y han sido los movimientos de gays y lesbianas, quienes han provocado este gran salto en nuestro Derecho a la sexualidad y por supuesto –y esto lo agregamos nosotros- han sido los movimientos feministas los que han agendado toda la problemática de la mujer.

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Si bien el concepto de Capital Social, según Robert Putnam, lo creó Lyda Judson Hanifan en 1916, fue Bourdieu y luego el mismo Putnam los que lo profundizaron. “Es el único capital que se multiplica con el uso” nos enseñó Albert Hirchman.

En el año 1991, una legislatura Provincial agobiada por los hechos de corrupción, recoge el guante del neoliberalismo vigente y plantea una mal llamada ley de descentralización que lleva a los hospitales al sálvese quien pueda. Es así que en los pueblos y ciudades aparecen bonos contribución y diferentes formas de facturación de prestaciones. En los Consejos de Administración creados, apareció la figura del Representante de la Comunidad. Creemos que el objetivo fue garantizar algún grado de transparencia y control, ya que por esos tiempos había trascendido públicamente el enterramiento de medicamentos vencidos y la compra de piel de cerdo para los quemados en cantidad exorbitante.

Hoy transcurrido más de un cuarto de siglo, esta figura se ha afianzado. De aquí la importancia de garantizar procesos electorales transparentes y participativos. Hay que afianzar el compromiso de las Vecinales y Organizaciones no Gubernamentales con la Salud. Pero cuidado, el responsable debió haber sido el Estado, o en su defecto, los que realmente creen o dicen creer en la participación social.

Adherimos a la definición de Salud de nuestro compatriota, recientemente desaparecido, Floreal Ferrara: Salud es la capacidad individual y colectiva de luchar por condiciones de vida dignas. Es una definición dinámica, que habla de lo individual y colectivo, que llama a la organización y a la lucha por condiciones de vida dignas. Es aquí donde nos situamos los movimientos sociales.

Para nosotros es importante la participación de los Profesionales y Trabajadores, pero –y en esto nos alineamos a los postulados de los organismos internacionales-“considerar a la población como actor potencial y generar canales efectivos de participación sigue siendo un gran desafío” Bang Stolkiner (2013).

La participación debe partir del respeto por las formas de organización que se da nuestro Pueblo para defender sus intereses, este respeto debe originarse en la escucha y acompañamiento de sus actividades y reclamos. No es de arriba como se gestará una transformación, sino de abajo hacia arriba.

“El tema de los movimientos sociales desafía a la vez el pensamiento liberal y el llamamiento a la revolución, pues ni uno ni otro creen en la capacidad de los actores sociales de producir su historia a través de sus orientaciones culturales y sus conflictos sociales” expresa Alain Touraine en ¿Podemos vivir juntos? y en otro párrafo “Lo que caracteriza nuestro período pos y antitotalitario es la importancia de los esfuerzos hechos para liberar a los movimientos societales, culturales y hasta históricos, del control que procuran ejercer sobre ellos las elites del poder”.

Instrumentación en la ley:

“Articulo 1°: Objeto:…………………………………………………………

Articulo 26° y 28°: Organización: “Los establecimientos y dispositivos del segundo nivel y tercer nivel respectivamente, estarán a cargo de un director y subdirector que serán designados por la autoridad de aplicación, a propuesta de las autoridades regionales……….” Y un Defensor del paciente que será designado por organizaciones sociales de acuerdo a reglamentación cuyas funciones serán: Fomentar la participación de la comunidad en consejos consultivos en todos los efectores de salud y niveles de salud; Participar de la diagramación de los circuitos de accesibilidad a la consulta en todos los procesos de la consulta para que sea oportuna en los niveles que corresponda; Suministrar información a la comunidad incentivando al compromiso individual promocionando los hábitos saludables junto a la formación de redes con otras instituciones y organizaciones civiles; Recepcionar la consulta y las inquietudes de los ciudadanos y familiares que concurren a los efectores, en defensa del cumplimiento del derecho a la salud y respetando los derechos del paciente.

Instrumentación en la gestión en los efectores:

Oficina de integración comunitaria

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