En conmemoración al Día Internacional de la Mujer quedó reinaugurada la Sala de Maternidad del Hospital «Carlos Harteneck», de la localidad de Villa Guillermina. Durante el acto, se impuso a la Sala el nombre de “Sara Benítez”, una enfermera de esa localidad que marcó una huella en la comunidad hospitalaria y en la población.

Participaron el coordinador del Nodo de Salud Región I, Raúl Medina; la referente del Consejo Nacional de la Mujer, Elena Moncada; el Equipo de Salud del Hospital; el presidente comunal, Roque Chavez; Gabriela Fantín, coordinadora de la Subregión de Salud Villa Ocampo; Fernando Ceballo, de la Dirección de Salud Mental; Eliana Pucchini, supervisora de Enfermería del Nodo; y Gustavo Quiroga de Discapacidad; además de autoridades de instituciones dicha localidad, entre otros.

El coordinador nodal de Salud, Raúl Medina, descató «el trabajo de remodelación y acondicionamiento de la Sala, la cual cuenta con las comodidades requeridades para la atención integral, para garantizar y dignificar una mejor atención a las mujeres».

“A través de este hospital -agregó-, tratamos de ofrecer todas las soluciones posibles para nuestras pacientes mujeres y también para los neonatos de esta zona”, remarcó Medina.

Luego de las alocuciones de los diferentes funcionarios y profesionales, la actriz de la ciudad de Avellaneda, Mariangeles Ruiz, presentó, junto a Erika Soto Cano, su obra «Memoria de una identidad» sobre los derechos de la mujer; y se proyectó además, un video realizado por Punto HD, con relatos de quien fue Sara Benítez y su accionar como enfermera.

Testimonios

Personal del Hospital la recordaron a «Sarita» como «la enfermera durante las 24 horas», la calificaron de excelente compañera, trabajadora, y siempre sonriente. Las incansables anécdotas y trabajo humanitario que llevó a cabo Sara en esa zona, hizo que hoy su labor sea reconocida y su nombre quede plasmado en una placa en la entrada de la Sala de Maternidad.

Flavia Chavez la calificó a «Sarita» como un ser «humanitario. Es algo que deberíamos hacer todo en todos los aspectos de la vida, porque es algo que se fue perdiendo a lo largo de la vida. Se ha ganado mucho en tecnologismo, pero se perdió mucho en vínculos y el ser humano necesita vínculos para sobrevivir y ser feliz. Para generar salud no hace falta tener un medicamento, una jeringa o un estetoscopio, a través de Sara podemos ver que con una guitarra, un poco de música y alegría, muchas veces se sana más enfermedades de las que podemos sanar con un medicamento. Las herramientas para poder generar salud, bienestar en el prójimo la tenemos todos. Eso es lo que queremos transmitir, trasladarlo al presente y usarlo como pilares fundamentales de nuestro trabajo, esto de poder brindarle a la gente ese tipo de atención, el compromiso y entrega total para con el lugar de trabajo, para con los compañeros y sobre todo para con la gente que porque estamos en un lugar privilegiado para hacerlo y no debemos desaprovecharlo», destacó la profesional.

En tanto, para Milagros Fortín «que una Sala tenga el nombre de ella es un orgullo para todas las enfermeras. Era una de las mejores enfermeras y se la va a recordar siempre, porque era buena persona. Creo que tenemos que aprender mucho de ella. Ella fue empírica pero le puso el corazón, jamás trató mal a nadie», remarcó.

 

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