Como cada 27 de marzo, una vez más se recuerda al volante del Club Unión de Santa Fe, Hernán René Solari, a 28 años de aquel memorable gol en el clásico santafesino y al día siguiente el fatal accidente a la altura de Avellaneda, por la Ruta 11 en empalme con la Ruta 31, yendo a su Ingeniero Chanourdié natal (1993-2021).

 

Cuando se cumplió un nuevo aniversario del accidente que le costó la vida al futbolista, que en aquella oportunidad tenía 24 años, junto a sus amigos: Rolando «Roli» Fernández y Abel «Laucha» Ibarra, Atletas de la Región y familiares amigos de víctimas de tránsito, pintaron tres estrellas amarillas en el acceso norte a Avellaneda por Ruta 11 donde fue el accidente.

Foto: Atletas de la Región y familiares amigos de víctimas de tránsito, pintaron tres estrellas amarillas en el acceso norte a Avellaneda por Ruta 11 donde fue el accidente.

 

La Gloria

El 27 de marzo de 1993 fue titular en el clásico ante Colón. A los 7 minutos de partido Marcelo Rufini recibió la pelota en el área, amagó y remató. El arquero tapó y el rebote quedó en el área, cerca del punto del penal, a Solari le quedó atrás, tuvo que girar, incómodo, para pegarle, luego la clavó en el ángulo. Salió corriendo, con los brazos en alto, y se arrodilló ante el pueblo Tatengue.

La foto que inmortalizó al Indio, quien festejó así, de rodillas y mirando al cielo, ese gol ante Colón en el Centenario.

Volvió trotando hacia el círculo central y se besó su mano derecha. Lo eligieron figura del partido. Le dieron una copa. “Mire profe lo que me dieron, se la quiero llevar a mis viejos”, le dijo en el vestuario a Sauco. Sus amigos le pidieron que se quede. Picó unas empanadas y unas gaseosas y se despidió.

La Tragedia

En las primeras horas del domingo 28 de marzo partió hacia su Ingeniero Chanourdié natal en un Peugeot 404 de color naranja, patente S 352960. Junto a él iban Héctor Álvarez, oriundo de Reconquista (donde se bajó), Abel Ibarra y Rolando Fernández, quien conducía el auto.

La niebla en la ruta 11 fue fatal. Tres camiones chocaron entre sí a cuatro kilómetros de Avellaneda y se cruzaron en el camino donde Solari y sus amigos debían pasar minutos después.

Fernández no llegó a reaccionar y el impacto contra los otros vehículos fue terrible: los tres murieron en el acto.

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