Comenzó ayer lunes 16 y se extenderá hasta el viernes 20 de abril  la 115ª Asamblea Plenaria de la Conferencia Episcopal Argentina, en la cual participa nuestro Obispo Diocesano, Monseñor Ángel José Macín.

Es un encuentro en el que además de ponerse en común la tarea pastoral con las alegrías y dificultades de todas las iglesias diocesanas en el país, se da lugar a momentos de fraternidad y de oración entre todos los obispos.

La realidad cultural en la posmodernidad, la defensa de la vida y la situación de los refugiados y emigrantes, serán alguno de los temas a desarrollar por el centenar de obispos que participan de la misma.-

El obispo de San Isidro, monseñor Oscar Ojea, presidió la misa de apertura de la 115° Asamblea Plenaria de la Conferencia Episcopal Argentina (CEA) en casa de ejercicios El Cenáculo (La Montonera) de Pilar, donde invitó a reflexionar sobre el tema de la cultura del hombre y la mujer argentinos y la post modernidad, que abordarán durante la semana, a la luz del evangelio del día.

“Nuestro pueblo, como aquella multitud que busca a Jesús, a veces sintoniza profundamente con su mensaje; otras veces, respirando una atmósfera cultural propia de esta sociedad de consumo hiperindividualista, no lo entiende o lo entiende poco o lo entiende mal”, graficó el presidente de la CEA.

“Nosotros debemos mirar detenidamente estos procesos para comprenderlos, en orden a dialogar de un modo más claro, sencillo y cordial -como enseñaba el beato Pablo VI en Ecclesiam suam- con la cultura del hombre y la mujer de hoy, de los jóvenes de hoy, y darnos un tiempo para este aprendizaje”, agregó.

En la homilía, el prelado animó a sus pares a “discernir en estos procesos con claridad una cultura de la vida que se debate con una cultura de la muerte, como lo enseñaba San Juan Pablo II” y recordó: “La preocupación por la vida no atañe sólo a su comienzo”.

“Es nuestro don fundamental y lo tenemos que resguardar siempre y en sus diversas manifestaciones. No podemos darnos la vida a nosotros mismos, pero en cambio estamos llamados a cuidarla. A cuidar nuestra vida y la de los demás”, subrayó.

El obispo sanisidrense advirtió que “ha comenzado a instalarse entre los argentinos una fuerte violencia verbal que se canaliza principalmente en las redes sociales y en algunos medios de comunicación. Reina un espíritu de sospecha de unos hacia otros y se recurre continuamente a la descalificación”.

“El papa (Francisco) insiste mucho en la gravedad de la difamación y la calumnia. Calumniar a una persona es un modo de matarla, matando su honor. De este modo se mata la confianza que otra persona puede tener en él o en ella. Se mata la caridad, que es el vínculo de los cristianos y se mata la paz y la alegría, creando en la sociedad un clima de discordia y de violencia”, sostuvo.

El presidente de la CEA consideró que “en el camino de la comunión misionera estamos llamados al lugar del discernimiento examinando cuidadosamente los signos de este tiempo, detectando los signos de vida, acompañando la acción del Espíritu en la historia y desalentando y desenmascarando los signos de muerte”.

“Para ello debemos ser auténticos hombres del Espíritu, dispuestos a discernir en la oración estas actitudes en nuestras comunidades. Cristianos con parresia, que nos dejemos interpelar por la historia sosteniendo la mirada siempre nueva de la fe aún en medio de la incertidumbre de una cultura de cambios vertiginosos que nos toman a muchos de nosotros con unos cuantos años pero con el deseo de renovarnos con la juventud del Señor”, expresó.

Por último, monseñor Ojea manifestó que “en estos momentos dramáticos que viven una vez más nuestros hermanos de Medio Oriente queremos poner también en el corazón de nuestra Madre nuestra oración por la paz y por un profundo cambio en el corazón de los que toman las decisiones que conducen a la guerra”.

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