Con la Celebración del Domingo de Ramos, dimos comienzo a la Celebración de la Semana Santa.

En esta semana, todas las celebraciones nos llevan a vivir con intensidad el Amor de Dios a los  hombres a partir de la Pasión, Muerte y Resurrección  de su Hijo Jesús.

En cada comunidad cristiana habrá caminatas, oraciones, celebraciones, misas, retiros y otros gestos destacándose el lavatorio de los pies.

Todo ésto es importante si nos motiva a dar el GRAN PASO QUE ES LA CONVERSIÓN.

Convertirse significa CAMBIAR. Es decir, luchar por quitarnos el mal que habita en cada uno y que ofende a Dios y a los demás.

En estos días, cada uno mirémosno hacia adentro, hacia nuestro corazón para ser personas que queremos ser  forjadores de paz, de paciencia, de mansedumbre, de justicia. Tal como lo dice la Palabra de Dios: “Que donde haya odio pongamos amor”.

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