A los 89 años falleció en Reconquista, Maguí Charpentier. Un incansable «luchadora de la vida», rescató Ernesto Stharinger, presidente del Instituto de Cultura Popular, «porque defendía desde el monte nativo hasta el feminismo»

Comunicado de INCUPO: «Hoy nos toca despedir a nuestra compañera de trabajo Margarita “Maguí” Faure de Charpentier, pilar en la vida de INCUPO, que partió a los 89 años a la “Tierra sin Mal”.
No alcanzan las palabras para describir la grandeza y humildad que la caracterizaron y que marcaron tantas vidas en su trabajo de promoción humana en el norte argentino.

Mujer llena de sabiduría, generosa para brindarla y construir con otros, siempre al servicio de generar diálogo entre saberes, valorando conocimientos ancestrales y comunitarios.

Maguí pasa a ser parte de esas personas que se convierten en árboles y bosques protectores, animadores y aliviadores de nuestra misión como INCUPO.

Estará presente en cada corazón de quienes la conocimos, por siempre. Gracias por tanto.

Educadora de la Vida
Compartimos estas palabras de nuestros compañeros Negrita Nardelli y Eloy Cucit, que reflejan el sentir de los que conformamos la gran familia de INCUPO:

Con su inocultable acento francés y su pasito apurado, recorría incansablemente el “mundo INCUPO”. Y no nos referimos solamente a la oficina central de la institución, sino a los recorridos realizados en todo el norte argentino.

Donde se necesitaba un curso sobre plantas alimenticias, allí estaba Maguí. Congreso donde había que exponer sobre organización de la cocina popular, allí estaba doña Maguí. Donde había que escribir para alguna revista o cartilla especializada, estaba su aporte…

Vino joven desde Francia con todo su bagaje intelectual a cuestas, junto a Jean, su esposo. Y pudo contribuir al nacimiento en algún caso, y a la consolidación de instituciones como las Escuelas de la Familia Agrícola, APEFA, el ICAM, el Instituto de Cultura Popular, INCUPO.

Anduvo siempre buscando el modo de rescatar los conocimientos y saberes de la propia cultura con quienes tenía que relacionarse. Sin hacer alardes, en nuestra institución desplegó toda su sabiduría en libros como “Valores Nutricionales de las Plantas Alimenticias Silvestres del Norte Argentino” y “El Monte nos da comida” y en cartillas, en notas para el periódico ACCIÓN DE INCUPO, en artículos para revistas francesas o de nuestro país.

Mostraba continuamente una vocación especial por valorar y visibilizar el rol de la mujer, su experiencia, su gran aporte en la vida, especialmente de los sectores populares.

Mujer sabia, servidora, pedagoga a “tiempo completo”: nada perdía el sentido profundo, elemental de cada contenido. Mujer sencilla, súper organizada, con grandes dones administrativos que la llevaban a recorrer supermercados y despensas para buscar el mejor precio y defender la economía doméstica.

Vino de Francia, pero pronto se recibió de “ciudadana argentina” por su preocupación por la justicia, por los derechos humanos, por su participación cívica.

Ojalá estas líneas alcancen a “pintar” a esta “educadora itinerante” que nos honró con sus valores y con su amistad.

Maguí, la de los pasitos cortos y el acento francés, hoy viajó hacia la “tierra prometida”. Y nosotros, desde aquí, con el corazón y la memoria, decimos: ¡Gracias, Maguí!

Negrita Nardelli-Eloy Cucit

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