El gobernador Miguel Lifschitz encabezó en la tarde del viernes en Rosario el acto «Santa Fe, una provincia en marcha», y ante más de 3.500 personas, repasó los ejes de la gestión y trazó el horizonte de cara a 2019.

«El 2019, para mí, y también para ustedes, es un punto de llegada y a la vez un punto de partida. Lo pienso de las dos maneras. En lo personal y en lo político. Vivimos tiempos de transformaciones. Ser progresista es ser reformista. Quienes son reformistas en el discurso pero nunca encuentran el momento oportuno para encarar las reformas, en realidad son conservadores y además hipócritas», afirmó Lifschitz.

 

«Somos herederos de la gloriosa Reforma Universitaria, que en junio cumple 100 años. Y En Santa Fe hay tres reformas pendientes: la política, la del Estado y la Constitucional. Una reforma política que garantice la democracia interna, el funcionamiento transparente y el financiamiento de los partidos políticos, que jerarquice su rol como actores de la democracia. Una reforma del Estado para eliminar privilegios y garantizar transparencia y eficacia en el funcionamiento de todos los órganos del Estado».

 

«Y una reforma de la Constitución para establecer la neutralidad religiosa del Estado, introducir las nuevas instituciones del derecho penal, consagrar nuevos derechos, ampliar derechos sociales y humanos. Incorporar nuevas instancias democráticas y participativas, poner límite a las reelecciones indefinidas, reconocer la autonomía de los municipios y ampliar los períodos de las comunas, eliminar privilegios, una Constitución con más transparencia, más democracia, más derechos y más ecológica y más moderna», explicó el gobernador.

 

Y aclaró: «Que la oposición no ponga como excusa la reelección del gobernador. Si ese el problema, se resuelve fácilmente, con una cláusula transitoria que lo impida».

 

«No hay que volver atrás, pero para eso los que tenemos una mirada progresista del mundo, los que nos sentimos unidos al destino de las grandes mayorías, los que creemos que la Patria se hace desde abajo, desde el interior, tenemos que dejar de tratarnos con recelo, como adversarios y entender el valor de la unidad en la diversidad, para encontrar el rumbo del desarrollo con equidad», concluyó Lifschitz.

 

ECONOMÍA, OBRAS Y COPARTICIPACIÓN

«Yo creo, como dijo el Premio Nobel de Economía, Jean Tirole, en una economía del bien común, una economía que busca el bienestar para la comunidad. Y nosotros, además de apoyar la economía y la generación de empleo y defender el trabajo con uñas y dientes, además de garantizar servicios sociales universales de alta calidad como la Salud, la Educación, la Cultura y el Deporte, hemos puesto en marcha lo que yo llamo una Política Social de Acción Directa: el reconocimiento del otro como un sujeto de derechos y como un igual al que le debemos prestar atención, cuidado y, sobre todo, abrirle puertas para una vida mejor. Esa política tiene nombre y apellido: son los planes y programas como Vuelvo a Estudiar, Nueva Oportunidad, Plan Abre, Abre Familia», desarrolló.

 

«Y si hay algo visible en la acción de un gobierno son las obras. El único distrito del país donde se hacen tantas obras como en Santa Fe es en la ciudad de Buenos Aires. Tienen un presupuesto mayor que el nuestro para aplicar en un territorio 655 veces más pequeño».

 

«Nuestro plan -continuó- de inversiones además, tiene un sentido reparador en relación a las asimetrías territoriales. Si ustedes distribuyen las inversiones por habitante, se van a encontrar que esos indicadores son mucho más altos en todo el interior de la provincia, en los departamentos del norte, de la costa, del sur, mucho más que en las grandes ciudades. Porqué sólo así igualamos. Sólo así hacemos justicia territorial. Solo así tenemos autoridad moral y política para reclamarle al Gobierno Nacional que deje de concentrar los recursos en el Gran Buenos Aires y distribuya con equidad en las provincias».

 

«Y de paso que nos paguen la deuda de coparticipación. ¿O se piensan que un fallo de la Corte Suprema se puede incumplir alegremente?», cuestionó  Lifschitz.

 

«El futuro es progresista, social y profundamente democrático. Yo creo que Santa Fe tiene un destino. Qué debe liderar el cambio en Argentina. El cambio verdadero no vendrá del interior postergado ni de la metrópolis porteña. Vendrá de la Argentina moderna, laboriosa y democrática, vendrá de Santa Fe», culminó.

 

HISTORIAS

El acto, que se llevó adelante en el centro de eventos y convenciones Metropolitano, repasó algunas de las cientos de obras y acciones del Estado provincial ya realizadas y comenzó con las historias de once ciudadanos de la provincia que pudieron transformar sus vidas y las de sus familias, gracias a los distintos programas y planes del Gobierno de Santa Fe, tal como mencionó el gobernador en su discurso.

 

PRESENTES

En el evento participaron y estuvieron representados, el vicegobernador Carlos Fascendini; el presidente de la Cámara de Diputados, Antonio Bonfatti; intendentes y presidentes comunales (entre ellos, los intendentes de Baigorria, Adrián Maglia; el de Firmat, Fabio Maximino; de Casilda, Juan José Sarasola; de Sunchales, Gonzalo Toselli; de Reconquista, Enrique Vallejos; de Pérez, Pablo Corsalini; y el de Tostado, Enrique Maulen), concejales, legisladores, entidades e instituciones intermedios y empresarios de distintos rubros de toda la provincia.

 

 

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