Para inicios de 1986, la Liga Regional Norteña de Fútbol, con sede en Ingeniero Chanourdié desde el año anterior, sólo cuenta con cuatro clubes (Chanourdié FBC, Morajú, Unión Oeste de Ceibal y Los Pampeanos) con intenciones de competir en el Torneo que se aproxima, por lo que la crisis que se venía insinuando desde principios de 1980 llega a su punto máximo de dificultad.

 

Generando como consecuencia la triste clausura de las actividades deportivas de la institución madre después de más de treinta años ininterrumpidos de fútbol y vínculos sociales entre pueblos y colonias de los distritos comunales de Sombrerito, Arroyo Ceibal, Ingeniero Chanourdié, Lanteri, Las Garzas y Guadalupe Norte (que por entonces pertenecía a los distritos de Avellaneda y Las Garzas).

Si bien los motivos que explican la desaparición temporal de la Liga Norteña en 1986 son variados, el que más peso e importancia tiene es el hecho que los principales clubes que le dieron vida y la organizaron en los ’50, la hicieron fuerte y competitiva en los ’60 y 70, se fueron mudando a otras Ligas de la zona, especialmente a las oficiales adheridas a AFA

Los casos de abandono y retorno o abandono definitivo de los clubes se fueron dando ya desde los años ’60, cada uno por una razón particular, pero todos fueron deteriorando a la Liga al el punto de hacerla desaparecer por un período de trece años hasta su refundación en 1999:

El Club Atlético Las Garzas pega el primer portazo

El primero que abandona la Liga Norteña es el Atlético Las Garzas, uno de sus cuatro clubes fundadores, y lo hace en los peores términos provocando una gran tensión en el seno institucional.

En la última fecha del Campeonato oficial de 1965, jugando de visitante en Lanteri, el equipo de Las Garzas abandona el campo de juego como una clara protesta frente a los fallos arbitrales. La C. D. de la Liga le aplica la sanción reglamentaria correspondiente, la cual consistía en una fecha de suspensión como local, a cumplirla en la temporada siguiente.

Foto: Equipo de Atlético Las Garzas en la década de 1960.

La dirigencia de Las Garzas se opone abiertamente a dicha sanción y la desconoce. En el inicio del campeonato de 1966, disputa la primera fecha de visitante, pero en la segunda debía hacerlo de local y la Liga le asigna la cancha neutral de Flor de Oro para enfrentar a Guadalupe.

Las divisiones de 1era. y 2da. de Las Garzas no se presentan al partido y el Club dispone el abandono inmediato de la Liga. No obstante los intentos de conciliación durante todo ese año de parte de la C. D., especialmente de parte de su presidente, el señor Antonio Nalli quién era delegado del Club y habitante de la localidad, no se obtienen buenos resultados por la posición intransigente de la dirigencia de Las Garzas.

A la sazón, Atlético Las Garzas se afilia a la Liga Reconquistense en 1967 pero recién comienza a disputar el Campeonato de Ascenso al año siguiente con clubes como: Matienzo y Romang FBC, Atlético Almirante Brown y El Pilagá de Reconquista, Central Los Laureles, Atlético La Sarita y Barrio Norte de Avellaneda.

Para la temporada 1969, luego de un pedido formal por nota y de algunas disculpas y acuerdos previos que aclaraban el conflicto y abandono, la Liga Norteña acepta el retorno de Las Garzas. Sin embargo, a principios de 1979, esta vez en buenos términos, solicitan permiso por un año para volver al Ascenso de la Reconquistense, donde al menos hasta 1986 seguía participando.

Deportivo y Social Guadalupe también pega el portazo

La rivalidad deportiva entre los clubes Guadalupe y Argentino de Lanteri fue creciendo considerablemente desde el ingreso a la Liga del último club en 1961 hasta llegar a un punto de tensión a principios de los ’70. Guadalupe se oponía abiertamente al ingreso de jugadores de las ligas de AFA y a los fallos arbitrales equivocados, que según su entender, lo perjudicaban cuando se enfrentaba a su clásico rival.

La situación de inconformidad se agrava para el inicio de la temporada 1975 cuando la Liga resuelve designar árbitros del ámbito local por los elevados costos que demandaban los de Reconquista.

La casualidad quiso (sorteo del fixture) que en la primera fecha se enfrenten Guadalupe vs. Argentino con un árbitro domiciliado en Lanteri.

El partido de primera división se jugaba con el resultado parcial de dos goles a cero a favor del local, pero dos penales en contra pusieron el marcador empatado y el equipo de Guadalupe se retira de la cancha antes que finalice el partido en protesta a los fallos arbitrales. No solo abandonó la cancha, también se retiró abruptamente de la Liga y declaró “personas no gratas” a sus dirigentes, entre los que se encontraban sus propios delegados que ocupaban cargos en la C. D.

Foto: plantel de Guadalupe en el Ascenso de la Reconquistense.

Al año siguiente (1976) se afilia a la Liga Reconquistense para disputar el Torneo de Ascenso, con el claro objetivo de llegar a la máxima categoría. En su primer año, la reserva se consagraría campeón invicto, y la primera sub campeón, perdiendo por un punto frente a Matienzo de Romang la posibilidad de jugar en primera.

Más de veinte años le llevaría conseguir ese objetivo (recién en 1998 logra el Ascenso), pero la difícil realidad deportiva y económica de competir contra los clubes de Reconquista, Avellaneda y Romang, lo devolvieron a la Liga Norteña refundada en 2011.

El Club Atlético El Sombrerito se aleja para Villa Ocampo

A finales de 1970 consigue autorización de la Norteña para no disputar el Campeonato venidero y se inscribe en la Liga Rural de Villa Ocampo, una institución futbolística independiente muy próxima al Sombrerito que había sido fundada en 1963 con sede en el Club Juventud del Km 407, con la idea de competir con clubes rurales como Juventud Las Mercedes, Racing El Campesino, Unión de Ceibal Oeste, Belgrano de Villa Ocampo, Independiente y Chacarita de Isleta, Tacuarendí, 4 de Junio de Campo Bello y Juventud 407.

A pesar de la firme oposición de Eduardo Maglione, uno de los destacados dirigentes y fundadores de la Liga Norteña como delegado de Sombrerito, la balanza se inclinaba a favor de la decisión de la mayoría de los dirigentes que optaban por el cambio, ya que los costos que ocasionaba la participación en la Liga vecina eran menores.

Foto: Equipo de Atlético El Sombrerito a fiales de la década de 1970.

En febrero de 1977 la Liga Rural de Ocampo resuelve cesar sus actividades deportivas por falta de clubes y Atlético El Sombrerito toma la decisión de continuar en el radio de Villa Ocampo antes que volver a la Norteña, se afilia a la Liga Ocampense de Fútbol de carácter oficial (adherida a AFA).

Tres años después (1980) la abandona debido a que sus “reglamentaciones y condiciones hacían muy difícil económicamente participar en ella”, regresando ese año a su primera casa, la Liga Norteña.

Nuevamente en 1985 renuncia a la Norteña para jugar el Campeonato de Ascenso de la Liga Ocampense donde milita unos años para luego ingresar en una larga inactividad hasta la refundación de la Liga Norteña en 1999.

El Club Flor de Oro se pasa a otra Liga rural independiente

La Comisión del Atlético Flor de Oro, el cuarto de los clubes fundadores de la Liga Norteña, notifica al cierre de la temporada 1970 (junto con El Sombrerito, Las Garzas y El Porvenir de Los Lapachos), la decisión de no participar en el Campeonato 1971, argumentando la falta de jugadores para afrontarlo.

Foto: Equipo del Atlético Flor de Oro a principios de 1970.

Sin embargo, luego de cumplido el año de plazo, Flor de Oro ingresa en mayo de 1972 a la Liga Regional (Avellanedense) para competir con los clubes rurales de ese distrito, obteniendo en ese primer año un aceptable tercer lugar en el Campeonato regular de primera división.

Pero en la temporada siguiente, a raíz de una sanción del Tribunal de Penas (suspensión de la cancha por una fecha), Flor de Oro se retira inesperadamente del Torneo, casi finalizando la segunda rueda, y renuncia a la afiliación de la Liga, cuando se encontraba peleando los primeros lugares de la tabla y con chances concretas de salir campeón.

Después de unos años de inactividad deportiva, la vuelta a la Liga Norteña recién sería en el año 1978.

Sportivo Ceibalito, entre la Ocampense y la Reconquistense

A principios de 1976 Sportivo Ceibalito solicita autorización de la Norteña para jugar en la Liga Ocampense por tres temporadas, regresando en 1979 después de una valiosa experiencia.

En 1986, justo en el momento que la Liga Norteña quedaba inactiva transitoriamente, Ceibalito ingresa al Ascenso de la Reconquistense.

Foto: Plantel de Sportivo Ceibalito en el Ascenso Reconquistense.

Sin embargo, se ve obligado a retornar a la Ocampense donde vive sus mejores años deportivos entre 1989 y 1994, consiguiendo varios títulos en el Ascenso y en Primera División en sus diversas categorías.

Foto: Elenco de Sportivo Ceibalito en Liga Ocampense.

Cuando se refunda la Liga Regional Norteña en 1999, Ceibalito es uno de los pilares fundamentales de la nueva etapa institucional, consiguiendo el primer campeonato de ese año.

El Club Morajú, a prueba por un año

Después de la exitosa e inigualable seguidilla de campeonatos en la Liga Norteña: de 1973 a 1976 (cuatro títulos en primera división) y de 1971 a 1976 (seis títulos en segunda), el Club Morajú del distrito rural de Ingeniero Chanourdié comunica en 1977, “que por este año se retira de la institución para participar en la Liga Ocampense de Fútbol”.

Foto: Equipo del Club Morajú a principios de la década de 1970.

Durante esa temporada pone a prueba su poderío futbolístico con los principales clubes de las ciudades de Villa Ocampo y Las Toscas y con aquellos que habían quedado en competición de la Liga Rural Ocampense. La experiencia, un tanto negativa, obliga a los dirigentes a principios de 1978 a regresar a la Norteña.

El Club Argentino también deja la Norteña

Con la renuncia del club Argentino de Lanteri en 1985 para jugar el Campeonato de Ascenso de la Reconquistense, se da la estocada final a la Liga Norteña, ya que se trata del abandono de su club animador, el más ganador y prestigioso de su historia, la sede social de la institución madre desde que Guadalupe abandonó la Liga.

Foto: Campeón 1991: Equipo de Argentino de Lanteri – Campeón del Acenso Reconquistense 1991.

Argentino de Lanteri consigue dos títulos (1991 y 1995) en la divisional Ascenso pero le resulta muy difícil mantenerse en primera división. Con la desaparición de esa categoría en la Reconquistense, debe retornar en el año 2002 a la Liga Norteña refundada, donde en la actualidad es el Campeón defensor.

 

Profesor David Quarin

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