En una presentación conjunta, un grupo de empresarios de Calchaquí remitieron una carta a la gerencia de la sucursal local del Banco Nación en la que dan cuenta de la situación acuciante que atraviesan.

La misiva – a la que tuvo acceso InfoVera – fue rubricada por Marcelo Rossini, de Marcelo Rossini SA; Rubén Lisak, presidente de la Cooperativa Agrícola Mixta de Margarita Ltda.; Miguel Ponte, socio gerente de El Cimarrón SRL; Héctor Gabriel Beltramino, de Beltramino Hnos. SH; Lelio Martineghi, socio gerente de Cima Construcciones SRL; Antonio Pastor, presidente de Transporte y Logística Pastor; Graciela Visintini, de Presisso; Juan Carlos Ferrer, presidente de Ferrer SA; y Nardoni Mauricio.

En forma expresa, hicieron referencia a la grave situación por la que actualmente atraviesan, así como la «necesidad urgente de implementar medidas concretas que hagan posible la continuidad de nuestra relación comercial».

En el texto indican que resulta conocido el difícil momento económico que atraviesa el país y en particular esta región, pero «también es muy importante especificar los hechos extraordinarios e impredecibles que se originaron y soportan nuestras empresas en relación al sector financiero».

«Todas nuestras empresas han nacido y crecido a lo largo de los años con el apalancamiento de los bancos -como sucede en cualquier lugar del mundo pero nunca han sufrido un cambio tan bestial de las reglas de juego, como lo es el incremento de tasa de interés en todas sus formas en el último año», puntualizaron, con preocupación.

En esa línea, precisaron que «si una empresa apalancaba 50 % de su facturación en un período anual y tenía una tasa anual del 17%, afectaba un 8,5 % sobre la facturación; hoy esa misma empresa con una tasa del 70 % anual, ve afectado el 35 % de su facturación. Una situación límite».

Adicionalmente – sostuvieron –  y como todos sabemos, todo este período fue acompañado de una caída – también brutal – de la actividad económica con una devaluación del peso argentino superior al 100 % con incrementos de costos y elevadísima presión fiscal.

A renglón seguido, asentaron que las entidades financieras, a contrapelo, han direccionado sus recursos hacia otras operaciones, en busca de rentabilidad, pero «restringiendo simétricamente todas las herramientas de financiamiento que las empresas siempre tuvimos cuando fuimos clientes atractivos. No existe estructura empresaria alguna que pueda absorber de un día para el otro un cambio de estas dimensiones, sin resentir la estructura general de la empresa, poniendo en crisis su viabilidad como tal».

Enfatizaron a modo de advertencia que «todas las empresas clientes del banco están haciendo un enorme esfuerzo para superar esta situación. Sin embargo, la prolongación en el tiempo de todas estas variables negativas llevan a una única salida, la imposibilidad de continuar con la empresa».

«No venimos a pedir nuevos créditos, ni a pedir que la entidad distraiga recursos actuales para solventar los problemas de las empresas. Venimos a solicitar que se dé una solución a la difícil situación crediticia que enfrentan las empresas, aplicando el instituto de la ‘imprevisión’ que contempla el Código Civil y que la jurisprudencia de los tribunales ha aplicado de modo invariable en nuestra historia», reclamaron.

Solicitaron en consecuencia que se apliquen medidas «extraordinarias y urgentes», reformulando las condiciones contractuales vigentes en todos los acuerdos pactados hasta el momento, con un período de transición inmediato donde se contemple específicamente, lo siguiente:

  1. DEBITAR EN UNA CUENTA ESPECIAL, LOS CHEQUES SIN FONDOS DE CLIENTES, sin afectar la cuenta corriente de uso general de la empresa y darle tratamiento asimilable a una nueva línea de crédito en principio en mora y luego pactar condiciones de devolución en virtud de cada caso.
  2. REPROGRAMAR EL 100 % DE LOS VENCIMIENTOS DE LAS CUOTAS DE LOS PRESTAMOS VIGENTES Y VENCIMIENTOS DE LAS TARJETAS AGRO. El uso de las mismas se dio en un contexto totalmente distinto y ningún ciclo del aparato productivo agropecuario y/o comercial, pudo concretarse en este último período.
  3. SUSPENDER LOS CARGOS POR MORA DE LOS CRÉDITOS PRODUCTIVOS, HASTA QUE LAS TASAS BAJEN.
  4. RETASAR LOS INMUEBLES AFECTADOS COMO GARANTÍAS REALES Y LO QUE SUPERE EL RIESGO, LIBERARSE AUTOMÁTICAMENTE, eso permitiría a las empresas afectar los inmuebles a otros agentes económicos que puedan generar mecanismos de apalancamiento.
  5. SUSPENDER EN FORMA TRANSITORIA EL REQUISITO DE INFORMES DE CALIFICADORAS DE RIESGO INTERNACIONAL. Esto genera un costo para las empresas de una actividad de exceso de análisis crediticio que debería afrontar la entidad financiera.
  6. LAS ENTIDADES FINANCIERAS DEBERÍAN ACEPTAR LA CESIÓN POR PARTE DE LAS EMPRESAS DE SALDOS A FAVOR DE IMPUESTOS PROVINCIALES Y/O NACIONALES, EN LOS CASOS DONDE LAS ENTIDADES SON SUJETO DEL IMPUESTO.
  7. INSTRUMENTAR PRÓRROGAS AUTOMÁTICAS EN LOS VENCIMIENTOS DE LAS CALIFICACIONES PARA EMPRESAS QUE SE ENCUENTRAN CON CERTIFICADOS DE DESASTRE.

En tanto, instaron a la gerencia local que eleve la presente a su respectiva Gerencia Zonal y Casa Matriz y «si alguno de los puntos solicitados requiere intervención del Banco Central, se arbitren los medios necesarios para efectuar dicha  comunicación o se nos indique como debemos hacerle llegar la misma».

Fuente – Infovera

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