En el mediodía del viernes 4 de junio, se conoció la sentencia del tribunal al único imputado por el asesinato ocurrido en 2019. Así en un juicio abreviado, Franco Villalba Gómez fue condenado a 20 años de prisión.

En un procedimiento abreviado, Franco Villalba Gómez, fue condenado a 20 años de prisión por el tribunal integrado por los jueces Gustavo Gon, Norma Senn y Claudia Bressan, por el homicidio sangriento contra su padrastro el ex empleado de la EPE, Miguel Ángel Matiazzi ocurrido en Calchaquí el lunes 01 de Julio de 2019.

Villalba reconoció haberle quitado la vida a su padrastro Miguel Ángel Mattiazzi y acordó una pena de 20 años de prisión en la audiencia que tuvo lugar cerca del mediodía de este viernes 04 de junio, donde la querella que representó a los familiares de la víctima estuvo compuesta por los abogados Gabriel Bausero y Ariel Willambi, en tanto que a Villalba lo representó un defensor oficial.

El caso

Mattiazzi fue encontrado muerto en su vivero ubicado sobre Ruta Nacional 11 en la Ciudad de Calchaquí minutos después del mediodía del lunes 01 de Julio de 2019. Fue su cuñado Antonio Gómez quien acudió a pedido de su hermana, quien era la esposa de la víctima, preocupada porque no contestaba los llamados telefónicos. Él llamó a la policía reportando el suceso.

El ex empleado de la EPE yacía muerto en el invernadero, ensangrentado, con 40 puñaladas y cortes fundamentalmente en cuello, tórax y abdomen. Lo habían matado pocas horas antes, esa misma mañana. Solita a varios metros, en el interior de una casilla, estaba jugando con el celular de su padre la hija de la víctima una niña que en aquel, entonces no cumplía los dos años.

La camioneta de Mattiazzi no estaba. Fue localizada una hora después en las afueras de la ciudad, trancada y sin la llave.

En la noche del mismo día del homicidio que sacudía de espanto a toda la ciudad de Calchaquí, una mujer avisó que había encontrado restos de sangre en una zapatilla de Franco Villalba. Era su suegra, quien facilitó el secuestro de las zapatillas y otras pertenencias del sospechoso. Además reportó que le faltaba un cuchillo.

La prueba de Luminol confirmó presencia de sangre humana en esa zapatilla y también en el baño de esa casa donde vive la novia de Villalba.

El fiscal había remarcado como evidencia de su sospecha que coincidia que Villalba se sometió al rigor de un baño de agua fría en un día de muy baja temperatura por razones obvias, pero que igual quedaron restos de sangre humana detectadas en el lugar.

El fiscal creía que luego de matar a su padrastro, Villalba llevó a su hermanita hasta la casilla que está dentro del mismo predio del vivero, le cambió la ropa que se había ensuciado con sangre y la hizo desaparecer junto a su ropa, el cuchillo, y una de las zapatillas de la bebé, quien quedó con una sola, donde también encontraron sangre.

Fuente – FM Vida Fortín Olmos

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